Qualcomm no se rinde con Mirasol

Y es que son ya dos mil millones de dólares los que Qualcomm ha invertido en investigar esta tecnología (sí, has leído bien, 2.000.000.000$), demasiados como para tirar la toalla, pese a que hasta el momento todos los intentos de introducir las pantallas Mirasol se han saldado con rotundos fracasos.

Y es que en esta compañía creen que si consiguen dar el último paso, podrán alcanzar la gloria de las pantallas a todo color, debido al escasísimo consumo de estas pantallas, que las asemejan al que tiene la tinta electrónica y a su poder de reflexión de la luz, que consigue que las pantallas sean perfectamente visibles a plena luz del sol más potente.

Sin embargo, la mala noticia para quienes aspiramos a ver un color nítido y vibrante en nuestros lectores, es que parece que no son éstos el objetivo de Qualcomm, que apenas consiguió que se pusieran en el mercado asiático un par de modelos con sus pantallas, el Kyobo y el Koobe Jin Yong reader, que en occidente por supuesto no hemos llegado ni a olerlos, y que apenas vendieron.

El funcionamiento de esta tecnología está basado en unos espejos microscópicos móviles que, según su posición y la distancia a la que se sitúan de la cara externa de la pantalla, dejando más o menos espacio, reflejan la luz de un modo diferente cada vez, creando los distintos colores de un modo similar al que se produce cuando la luz del sol atraviesa una gota de agua produciendo un arcoíris.

pantalla mirasol

Modo en que los microespejos reflejan la luz para producir los distintos colores

Los primeros prototipos Mirasol para crear pantallas de color de luz de reflexión presentaban una serie de problemas graves. Los diseños requerían el uso de tres píxeles independientes para producir el rojo, verde y azul de una pantalla tradicional. El hecho de que sólo un tercio de la luz entrante pudiera ser reflejada de vuelta hacia el espectador en un formato típico reflectante RGB limitaba la gama de colores y el brillo de la pantalla.

Las últimas pantallas presentadas son capaces de superar estos obstáculos al reflejar más cantidad de luz entrante y permitir mostar todo el espectro de colores, incluyendo un negro brillante y un blanco inmaculado.

Para ello se aprovecha una propiedad de la luz que en Qualcomm llaman absorción interferométrica. Para producir este efecto, los investigadores diseñaron un dispositivo de dos capas. La primera capa consiste en un material absorbente delgado que permite que la mayor parte de la luz pase hasta la segunda capa de espejo donde se refleja sobre sí misma.

Con este diseño, la luz entrante y la luz reflejada interfieren entre sí, produciendo una variedad de ondas que son capaces de producir todo el espectro de color.

Mediante el ajuste de la distancia entre la capa de absorción y la reflectante utilizando Sistemas Micro-Electro-Mecánicos (MEMS), la capa absorbente se mueve para hacer coincidir los rayos entrantes y los reflejados de tal modo que cada píxel muestre exactamente el color deseado. Parece algo ligeramente más complejo que sembrar patatas.

Así pues, en Qualcomm continúan empeñados en sacar adelante Mirasol, a la que ahora denominan Single Mirror IMOD, pero para aplicarlo a teléfonos móviles, smartwatches y tabletas digitales sobre todo, dispositivos cuyo gran talón de Aquiles es sin duda la duración de la batería. También quieren abordar el mercado de los navegadores y pantallas de vídeo para automóviles, donde ya tienen gran experiencia, al igual que en el sector de la tecnología médica y sanitaria.

Sus esfuerzos ahora van encaminados a aumentar la resolución, la vivacidad de los colores y la velocidad de refresco. En todos estos aspectos están casi a la par que las clásicas pantallas tft o lcd de los teléfonos actuales, con la ventaja de su ínfimo consumo energético y su comportamiento excepcional ante las luces ambientales intensas. Hace ya un año presentaron unos teléfonos con pantalla de 5’1″ a 2.560×1.440 píxeles de resolución y nada menos que 577 ppi.

La tecnología Single Mirror IMOD no está relacionada con la tinta electrónica, pero podría sustituirla en un futuro, dado que dispone de todas sus virtudes y ninguna de sus carencias (bajo consumo, velocidad de refresco y reflexión de la luz) y de hecho fue el primer uso que se pensó para ella, aunque en la actualidad haya pasado a segundo plano.