Nancie Atwell, un ejemplo a seguir en la enseñanza

¿Y quién es esta buena mujer, me preguntarás seguramente clavando en mi pupila tu pupila azul. Pues es una señora que ha conseguido lo que parece imposible: que sus alumnos lean una media de 40 libros al año. ¿Encerrándolos en sucias mazmorras engrilletados a las paredes y azotados por látigos de siete colas hasta que supliquen porque les dejen leer? Nada de eso. Nancie es una apasionada de su trabajo, la enseñanza, y ha logrado transmitir esa pasión a sus alumnos que disfrutan una barbaridad con la lectura.

A menudo en nuestro modesto espacio hemos discutido de lo contraproducente que es el obligar a los niños a leer en la escuela libros no aptos para su edad, que pueden provocar un efecto rechazo nefasto en un futuro sobre el hábito y el disfrute de la lectura. Pues bien, Nancie ha superado esa barrera.

En 1990 fundó el Centro para la enseñanza y el aprendizaje (CTL) en Edgecomb (EEUU), donde pudo por fin aplicar libremente sus métodos para mejorar la lectura y la escritura. Y los resultados no podían ser mejores, sus alumnos leen una media de 40 libros al año, frente a los ocho del resto de niños del país. ¿Cómo lo consigue? En sus propias palabras, les deja la libertad de elegir qué quieren leer y sobre qué quieren escribir.

Nancie se limita a transmitirles su pasión por la lectura, a orientarles en los libros que cree que pueden gustarles y, sobre todo, les inculca que la literatura es un placer del que merece la pena disfrutar todos los días del año. Y sus alumnos esperan ansiosos el momento de poder sumergirse en las aguas de los piratas, de las princesas, de los astronautas, de las tribus africanas o de los investigadores y científicos.

Hay alguna pequeña trampa, claro está. Las clases del CTL solo acogen a 75 alumnos, muy lejos de la masificación de otros centros. Y en cada aula no hay más de 18 estudiantes. Un pequeño colegio pero que encierra un gran tesoro: decenas de miles de libros a su disposición cuando quieran. Y es que el tiempo de lectura ocupa una parte importante de la planificación de estudios. No solo lectura silenciosa y aislada, también se hacen lecturas comunitarias, se comentan los libros, se trabajan las entonaciones y la dicción y también se discute sobre el significado de las palabras.

Otra parte importante de la escolarización son los talleres de escritura, donde los niños crean sus propios textos, los comparten con el resto, trabajan en la expresión y comparten luego sus trabajos en la web del centro, donde aparte de exponer sus propios trabajos critican los de los demás y se aconsejan lecturas entre sí.

Entre los alumnos de Nancie hay niños con Síndrome de déficit de atención, así como disléxicos y otros con más dificultades que el resto para acercarse los libros. Y sin embargo todos ellos, sin excepción, se han convertido en ávidos lectores. Tan sorprendente éxito ha llevado en estos años a más de 600 profesores a visitar el CTL para aprender de las técnicas de esta sorprendente e incansable educadora, que lleva 40 años acercando las letras a los niños.

Ella misma es autora de nueve libros sobre educación, uno de los cuales, cuyo título es  «In the Middle» ha vendido más de medio millón de ejemplares y es un referente para todos los profesores de Estados Unidos, ya que describe con meticulosidad sus exitosos métodos de enseñanza.

Estos días Nancie es noticia por haber ganado el primer premio Global teacher prize, dotado con un millón de dólares y que aspira a convertirse en el Nobel de los premios a la enseñanza. Una justa ganadora, sin duda alguna.

Y tú, ¿qué opinas del modo en que tratamos de conseguir que nuestros niños lean? ¿Hacemos lo correcto o en ese aspecto aún estamos en las cavernas? ¿Sería conveniente trasladar los métodos de Nancie a nuestras escuelas?